Compartiendo Nuestra Historia

August 3, 2011

Basándonos en estudios clínicos y comunitarios, existen pruebas consistentes de que hasta un 70% de personas con autismo cumple los criterios de diagnóstico para al menos un trastorno emocional o del comportamiento. La presencia de desórdenes coexistentes puede tener un impacto enorme en las vidas de los individuos con autismo, las de sus familias y cuidadores. Es importante que el personal sanitario y las familias estén atentos a cambios emocionales o en el comportamiento que puedan indicar un trastorno. 

Desregulación emocional: El término desregulación emocional se usa de forma común para discutir los problemas emocionales y del comportamiento en aquellas personas diagnosticadas con trastornos del espectro autista (TEA). Los síntomas y comportamientos pueden incluir irritabilidad, rabietas, hiperactividad y comportamientos autolesivos.

Es importante comprender si estos síntomas reflejan un estado de ánimo subyacente, ansiedad, trastornos del control de impulsos y psicóticos, o si son comportamientos que forman parte del espectro autista. Algunos profesionales prefieren evitar hacer diagnósticos psiquiátricos a causa de esta superposición.

Sin embargo, para entender los patrones de los síntomas y cómo se presentan los comportamientos, y para desarrollar tratamientos efectivos destinados a estos problemas clínicos, los profesionales han de ser rigurosos en sus esfuerzos por diagnosticar con precisión y por desentrañar los problemas de salud mental que crean tantos retos para 7 de cada 10 personas con TEA.

Diagnosticar desórdenes coexistentes:  Para diagnosticar un trastorno emocional o del comportamiento es necesario realizar una evaluación psiquiátrica exhaustiva. Estas evaluaciones deben ser realizadas por profesionales con conocimientos específicos en la valoración y diagnóstico de trastornos del espectro autista con trastornos psiquiátricos co-ocurrentes. 

Los diagnósticos coexistentes más comunes en niños, adolescentes y adultos con TEA incluyen trastornos como los siguientes, que pasamos a describir:

Trastorno por deficit de atención con hiperactividad: (TDAH afecta a entre el 20-35% de individuos con TEA): Brian es un sujeto de 4 años con un historial significativo de retraso en el lenguaje. Empezó a usar palabras sueltas a los 3 años y un año más tarde comenzó a repetir lo que otros le decían. Es extremadamente activo e incapaz de quedarse sentado y quieto. Cuando está en un lugar cerrado, empuja los muebles, arroja objetos, corre de una esquina del cuarto a la otra o intenta escaparse del cuarto. Se siente frustrado con facilidad y le entran rabietas frecuentes cuando le imponen límites. También tiene una actitud de confrontación y desafiante, que puede reflejar su frustración con su incapacidad de comunicarse.

Trastorno obsesivo-compulsivo: (afecta a entre el 10-25% de individuos con TEA): Maria es un sujeto de 13 años que insistía de forma abrupta en que la casa familiar estuviera organizada de una forma específica, con las sillas en la posición exacta junto a la mesa del comedor, todas los televisores de la casa encendidos y todas las puertas cerradas. Siente la necesidad intensa de ver repetidas veces el mismo programa de televisión de principio a fin. Si esta rutina se interrumpe, la niña se siente extremadamente molesta. Estos comportamientos rituales no estaban presentes hace seis meses, antes de que Maria y su familia se mudaran a un nuevo vecindario y la mandaran a una nueva escuela. 

Ansiedad social: (afecta a entre el 10-20% de individuos con TEA): Elijah es un sujeto de 16 años socialmente aislado, con diagnóstico de Síndrome de Asperger. A lo largo de los tres meses pasados se le ha ido haciendo cada vez más difícil estar con gente desconocida sin ponerse muy ansioso. Ahora evita todas las situaciones sociales, incluso las reuniones de familia y amigos cercanos. Hacer contacto visual lo molesta, así que encuentra alivio mirando hacia abajo o por encima de la gente.

Trastorno del estado de ánimo: (afecta a entre el 5-15% de individuos con TEA): A la edad de 15 años, Nigel presentó un cuadro repentino de irritabilidad, que duró más de un mes. También comenzó a tener dificultad para dormirse y continuar durmiendo toda la noche. Su irritabilidad alternaba con períodos de alegría desenfadada junto a períodos breves de gran tristeza, sin razón aparente para el cambio repentino. Los síntomas de Nigel son consistentes con un trastorno del estado de ánimo, posiblemente de tipo bipolar. 

Trastorno de tics: (afecta a entre el 5-10% de individuos con TEA): Jenny es un sujeto de 9 años con un historial de sonidos de aclaración de garganta cada vez más frecuentes durante dos años, e historial de sacudidas de cabeza y cuello durante seis meses. Estas sacudidas han fluctuado en intensidad y frecuencia. Recientemente han estado acompañadas de comportamientos obsesivo-compulsivos. 

Tratamiento: Un tratamiento profesional, incluyendo intervenciones cognitivo-conductuales y conductuales, así como el uso cuidadoso de medicación psicotrópica, puede reducir significativamente la gravedad de estos problemas y mejorar la calidad de vida del individuo con TEA, así como la de su familia o cuidadores.

Articulo escrito por Dr. Charles Cartwright y Victoria Bein. Charles Cartwright, M.D., es director del YAI Autism Center y del Premier HealthCare Autism Research and Treatment Institute. Victoria Bein, M.A., M.S., es coordinadora en el Premier HealthCare Autism Research and Treatment Institute. Premier HealthCare es miembro de la red de YAI.

La versión íntegra de este artículo aparece en Autism Spectrum News, edición de enero 2011. Puede leerla en su totalidad (en ingles) aquí.